
La basura electrónica (e-waste) incluye todos los ordenadores, teléfonos móviles y aparatos electrónicos que han sido vendidos, donados o relegados al desuso por parte de su propietario original.
Dichos objetos son susceptibles de ser reciclados porque poseen metales preciosos, pero son también altamente tóxicos y cancerígenos.
Suiza fue pionera en el reciclaje de 'e-waste', a través de la Convención de Basilea para el control de las basuras peligrosas, acuerdo al que se suscribieron 170 países miembros.
Por sus frágiles legislaciones medioambientales y una mano de obra 15 veces más barata que en Europa, países como China, India o Kenia reciben y procesan buena parte de la basura electrónica de los países industrializados.

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